13 ene. 2020

Oh, Gott, o el día que se creyó Tolstoi. Novela de Carl Maria Träume




"El insomnio te hiere. Transcurren las horas lentas y agitadas. No sabes cómo estar. Si con la luz apagada, te acosan fantasmas. Si tratas de leer, no te concentras. Si te levantas y paseas por la habitación, te cansas. Si permaneces en la cama, no dejas de dar vueltas y no hay posición que te calme. De vez en cuando, en uno de esos giros intranquilos sobre el eje de tu cuerpo, tienes un instante atroz en que aflora en ti la parte más lejana, supersticiosa y profunda, la que ya creías superada. Un suspiro emerge de lo más recóndito y brota de tus labios de forma refleja la palabra mágica: Oh, Gott! La pronuncias como una síntesis de tu desasosiego. Como un pandemonium que conjure tu estado fatigado. Hasta la repites. Oh, mein Gott! ¿Dios como desasosiego? ¿Por qué no? 

*

De niño invocabas la palabra totémica -¿o habría que decir también tabú?- por excelencia y le dabas ese tono protector, consolador, salvífico. Era una imagen etérea de la cual esperabas que se encarnara en Poder sobre los poderes y viniera a echarte una mano en tus complejos, en tus dudas y en tus infortunios. Mas como éstos no fueran tan graves ni irremediables como te parecía -otro asunto es cómo te obsesionaban, cómo te hacían sentir apurado cuando no desgraciado, cómo temías la reacción de la autoridad familiar si no los resolvías- de ordinario resultaba que los motivos de tus angustias tenían fácil solución. Y aunque casi nunca llegaba la sangre al río, sin embargo de ahí deducías el poder taumatúrgico y benefactor de Dios. ¿De Dios? De la palabra Dios, del inoculado concepto abstracto y febril denominado Dios. Te lo habían repetido tantas veces desde la cuna. Ya venías oyendo el vocablo antes de disponer de una mínima capacidad de encontrar identidad entre objetos y conceptos. Gott era un término en boca de todos, desde las matronas hasta los carreteros, ya fuera para invocar las satisfacciones o para exorcizar los sufrimientos. 

*

 Hoy ese Oh, Gott! no te lleva a concederle ni tiempo ni crédito, pero no puedes evitar sorpresa por el destello. Meditas en las palabras que empezaron a entrar hasta tus vísceras desde el primer vagido. Y que siguen infiltrándose en tu carne madura. Ellas te desasosiegan tanto como el Oh, Gott! Adviertes que si los creyentes irredentos lo supieran podrían ver en ello un triunfo de los sobrenatural. Pero a ti tal observación de los fanáticos no te interesa. Hay también fanáticos de la literatura que pretenden imponerse con sus palabras de apariencia de acero, pero de textura frágil. Te preocupa la oscuridad de las palabras. Mas, ¿de verdad crees que hay palabras oscuras? No. Lo que te causa inquietud y pavor son las intenciones oscuras. La utilización maniquea y traidora de las palabras. La mezquindad de quienes reprimen los sentimientos y no saben traducirlos en la belleza de la honestidad. Ahí reside la oscuridad y la confusión, que fomentan la falta de entendimiento entre los hombres.”




(Párrafos tomados de la obra desaparecida titulada Die Dunkelheit der Wörter. Tagebuch eines Mannes unruhig, en castellano La oscuridad de las palabras. Diario de un hombre intranquilo, de Carl Maria Träume)



4 comentarios:

  1. No es de extrañar la tremenda condición del mamífero, supuestamente discerniente, que se gesta inmerso en LA PROTECCIÓN de un utero y cuando es expulsado violentamente del mismo se le exija llevar una existencia ausente de protección. Parece una enorme contradicción vital. Cómo no hacer tamaña explicación? como no! Cómo no imaginar protecciones de todo orden.? Ay.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una obsesión lógica del humano, yo creo que desde antes de ser Neanderthal o Sapiens, es una condición muy animal la necesidad de procurar seguridad. En el humano se impone un proceso complejo de racionalización del tema, lo cual, ya se sabe, dio origen a la magia, a la religión, a las filosofías esotéricas.

      Eliminar
  2. NO ES NECESARIO QUE APRUEBES ESTE COMENTARIO DADO SU TINTE ”CULPABLEMENTE PERSONAL”. Me ha parecido que podría relacionarse con el texto que nos ofreces.

    A título personal, mi enorme soberbia y desconocimiento infantil me indujeron ante las injusticias e inseguridades que me rodeaban a hacer un pacto, según las reglas del momento establecidas, para asumir la existencia de una divinidad protectora.
    Resumiendo cierta DINÁMICA.!
    1- Ni rezaba, ni le agradaba hacerlo, ni le encontraba sentido.
    2- La prueba del algodón: Mes de Mayo, a las puertas del CUARTO Y REVALIDA POR LIBRE, una estudiante apaleada e insegura promete rezar lo que más abominaba: un rosario diario en posición erguida para no caer dormida, para comprobar de primera mano si la “virgen milagritos” le ayudaba a aprobarlo todo, habida cuenta que seguiría estudiando intensamente. Cumplió su intención o promesa sobradamente, pero no rezó ni un día de más de los marcados como Mayo en el calendario. Jajaj.
    3- De un grupo de 40 solo aprobaron 5 a la primera. Ella estuvo entre ellos. Los profes de español no se lo podían creer!
    4- “Anda, pues ha funcionado!” Habrá que seguir averiguando.
    5- Se dedicó lo que pudo, bien disfrazadita de sí misma: “una linda e inocente niña buena con suerte”, a buscar conclusiones sobre el mecanismo emocio-mental de los humanos como ella porque ni le gustaba lo que veía ni cómo era administrado. Solo sabía que todo se lo debía a sus mayores que le nacieron hipotecada, y que pagaría esa deuda vital protegiéndoles, porque odiaba la inseguridad de su infancia y de cualquier tipo de hipoteca tanto emocional como material.
    Resultaba tan estupendo poder prodigar en lugar de mendigar!! (el peloteo visto como una indigna forma de mendicidad).
    6 - Y tuvo suerte en ese aspecto, la condenada!
    Esa actitud seria tachada por quienes puntualmente la rodeaban de soberbia, estupidez y cabezoneria: un buen hilo, como otro cualquiera, para tirar del ovillo vital, que por la boca morian los peces, sobre todo el propio. Así que muy solita, aunque aparentemente rodeada de personas diversas, descubriría lo bien que se podía vivir y sin darse cuenta llegó a vieja. Fue entonces cuando la muerte se hizo su amiga y protectora! Una forma de suerte o fortuna a “largo plazo”, que difícilmente podría compartir. PARA VARIAR!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos tenemos capítulos análogos de aquel pasado, en orden a considerar la suerte un milagro debido a encomendarnos a...

      Eliminar