8 ago. 2019

La señora de los pliegues o Los desiertos de Urum, de Baasima Shara




"Urum Balak Tampoyez solía decir en escena que había nacido entre desiertos. Espaciaba las sílabas, pronunciaba las palabras como el silbido arrastrado pero grave del siroco, se detenía de pronto creando un clima de desasosiego. Los espectadores permanecían también en silencio, pasmados, creyendo que aquella confidencia que les convertía en cómplices era solamente una revelación del personaje de la obra. No podían pensar que a ella, la actriz, le habían parido en un caravasar del lejano oasis de Yarum".  El comienzo de la novela La señora de los pliegues, que lleva por subtítulo Los desiertos de Urum, de la autora yemení Baasima Shara, plantea de entrada la doble personalidad de la protagonista, que no elige por casualidad su oficio, sino que lo construye, se podría decir, como una necesidad de supervivencia. ¿Supervivencia como mujer en un mundo de sojuzgamientos en cadena y de por vida? En parte, pero también, ¿o sobre todo? ¿o se trataría de lo mismo?, como necesidad emergente de una persona que reclama afirmarse desde su niñez más allá de condicionamientos e influencias. La actriz Urum Balak Tampoyez había elegido la interpretación no como un mero trasunto o una actitud a la contra de la vida marcada que hubiera tenido de otra manera, sino como una canalización de su personalidad instintiva, intelectual, natural, se podría concluir. "Si siento dentro de mí que no soy una sino al menos dos o más personas, ¿qué mejor opción que el teatro? Si la vida es una incisión perenne, ¿no es mejor vivirla devolviéndola el ciento por uno de sus falsedades?", afirma la protagonista en otro momento del relato.

En su novela Baasima Shara hace descender a la protagonista desde el escenario del teatro donde ejecuta sus interpretaciones hacia su pasado y el de sus familiares. Un recorrido a la inversa en que va tratando diferentes situaciones de Urum, pero siempre jugando con el espectador-lector. "(Urum) interpretaba su papel modificando el libreto, contando en cada sesión episodios que no venían en él. Pero los espectadores tampoco podían saber que tenían que ver con su existencia y ella nunca revelaba detalles. Que el espectador piense que es un personaje de la obra quien relata sus vivencias, ya me encargo yo de sortear los trances vividos colgándolos de una mujer de ficción que aparenta seguir puntualmente el guión del libreto, afirmaba Urum". Y continua la narradora Baasima Shara: "Así que asistir a una de sus representaciones era como estar ante una obra diferente cada vez. Cuando alguien se lo hacía notar diciendo: vamos casi siempre los mismos espectadores porque cada sesión es como una obra nueva, ella regalaba su confianza a los íntimos: mi pasado es la íntima propiedad de una desposeída que, no obstante ha tenido dos desiertos".




¿Son los dos desiertos, aquellos en los que nació, una excusa para justificar sus dos desierto-vida que ha desarrollado la protagonista? Desiertos de su vida nada hueros y sí feraces, crecientes, compartidos con infinidad de personajes. Aquellos que veían en Urum a una virgen de la antigua religión a la que pretendían adorar. Aquellos que intentaban sujetarla haciéndola creer que el desarrollo de la progenie dependía de ella. Aquellas que trataban de que no se marchara porque ellas no eran capaces de independizarse. O los que incapaces de crear nuevas ideas e imágenes la obligaban a repetir hasta la saciedad las letras de una moral trasnochada y alienante. Etcétera. "Desde las tablas todo es posible. Superar el pasado y proponer otro nuevo. Yo ya hice desde hace tiempo ambos recorridos. Los espectadores deben decidir cómo lo hacen cuando salgan del teatro real y se incorporen al teatro ficción que es la vida cotidiana", proclama Urum Balak Tampoyez en otro capítulo de la novela.

¿Por qué un título y un subtítulo en la novela? La autora dice en una entrevista periodística que la personalidad de la mujer protagonista lo exigía. Y que ella, la autora, no sabía decidirse solamente por uno. Descubra cada lector el por qué.

Estaremos al tanto de la publicación de nuevos relatos de Baasima Shara. La señora de los pliegues o, si prefieren, Los desiertos de Urum, saldrá después del verano en el sello editor La sombra de la nube, con una esmerada traducción de Azîm Qûdama.




(Las imágenes fotográficas son obra de Eddy Van Gestel)

6 comentarios:

  1. Relato para leer con tranquilidad y un cafecito. Un abrazo

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  2. Interesantes conclusiones . Pliegue/plegarse/despliegue: término digno de análisis exhaustivo!

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    1. Sí señora, ya lo creo. Envolver o envolverse en pliegues, desplegarse ante el auditorio o los testigos, plegarse a los dictados...Y mucho más exhaustivo, miss.

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  3. Interesante lectura de una escritora de una cultura distante. Asumo lo de los dos títulos, es mi especulación, para señalar un medio donde es necesario ocultar la personalidad verdadera, para sobrevivir. Un abrazo. Carlos

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    1. De ahí que cuando uno lee o escucha piense aquello de "nada es verdad o mentira, sino del color..." Cuesta creer la primera versión. Los hombres necesitan la representación para seguir sobreviviendo. Deberemos estar advertidos de ello, pues somos actores y espectadores. Gracias, Carlos Augusto, creo que lo entiendes perfectamente.

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