3 jun. 2015

Ni bellas ni bestias, un libro raro de Falstaff Connolly




"...¿Es tan fiera la bestia como la pintan? ¿Es tan dócil la bella como aparenta? La bella tiembla y se muestra sobrecogida, ¿o hace creer que se sobrecoge? El monstruo exhibe orgullo, ¿o es el rol que le prohíbe dar a entender sus debilidades? ¿Se deja acoger de manera desinteresada la temerosa hembra por la fortaleza de los brazos del osado macho? ¿Posee el volumen del basto suficiente peso específico de ternura? ¿Qué deja entrever la mirada de la mujer, resistencia o admiración? ¿Qué ocultan los párpados del hombre, sordidez o generosidad? ¿Siente la mujer frío o sed? ¿Percibe el hombre cansancio o atracción? ¿Va a premiar ella el rescate por parte de su valedor o va a huir en cuanto pueda? ¿Sabrá él mantener el intercambio que en el fondo ella le propone?..." Ni bellas ni bestias no es una novela ni un ensayo psicológico ni siquiera un tratado para defenderse de los sinsabores los vividores frustrados. Es lo que el autor Falstaff Connolly denomina un libro de interrogantes. Connolly, del que ya anteriormente leímos Los falsos inocentes, nos explica en un epílogo furtivo que las respuestas siempre son las preguntas. No es que estén implícitas en ellas sino que el mero hecho de plantearlas implica las posibilidades y solo las posibilidades responden. Solamente el mundo de las posibilidades es capaz de aseverar la realidad, opina Connolly, y cualquier otro intento de desglosar comportamientos, tratar de diseccionar conductas o levantar el polvo de los conceptos no conduce sino a multiplicar dudas y por lo tanto enigmas. Quien atiende a preguntas y no se cansa de hacerlas ya es poseedor de una porción del lógos. Su desarrollo siempre resultará confuso y los enunciados categóricos nunca podrán aclarar la supuesta verdad del alma humana. Tesis que el lector puede encontrar discutibles, pero seguro que se sentirá atrapado por el juego de interrogantes, siempre duales y divertidos.

La editorial La noche amable pondrá en las librerías en breves fechas esta pertinaz obra, cuya edición incluye ilustraciones del díscolo dibujante Herbert Ray.




2 comentarios:

  1. Ante interrogantes como esos, el ejercicio de la búsqueda de las respuestas es lo que nos mantiene alertas en la ruta de la vida.
    Un abrazo

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    1. Totalmente de acuerdo, y es que a veces las respuestas resultan tan insatisfactorias como desatinadas que mejor no nos sean reveladas.

      Gracias, Mónica.

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