1 abr. 2013

Amo mucho a mi mamá




¿Cómo decía una de sus citas de aprendizaje? Ah sí, mi mamá me ama, amo mucho a mi mamá. El lenguaje, y más si mediaba una época de tan intenso y forzoso fervor religioso como aquélla, se expresaba tan moral, tan cándido. Si en los educadores de aquel tiempo hubiera dominado la clara y limpia mente biológica nos tendrían que haber enseñado: mi mamá me dio de mamar, amo mucho a mi mamá. O bien su variante: mi mamá me dio de mamar, amo las mamas de mi mamá. Después de todo, ¿de dónde viene la palabra mamá? Pero eran, ya digo, tan pudorosos y vigilantes de la educación de tapadillo...

No sé si está extendido por todos los territorios del país, y en algunos muy distantes entre sí lo he escuchado, pero los niños dicen mama y papa. Sin tilde, sin acentuación verbal. En mi casa fueron muy castellano viejos y el acento gravitaba siempre de manera precisa. Pero, de no haberlo sido, ¿como sonaría decir: mi mama me ama, amo mucho a mi mama? De la misma manera. Curiosamente, el hombre se pasa el resto de sus días  -joven, adulto o provecto-  pensando más en la mama que en la mamá. Miento: mi padre, que murió casi al borde del siglo de edad, me confesaba los últimos años que se acordaba mucho de su madre (mi padre nunca se permitió mencionar a su progenitora con el término fino de mamá; aquello de mire, madre, mire, padre, marcaba la frontera de lo que denominaban el respeto) 

Qué cosas tenía el silabario. Ah, y muchas más. Y aprendimos, aunque fuera en base a la obviedad. Para otro día.


22 comentarios:

  1. País clasista, tal vez la tilde se impuso para diferenciar las mamas de la señora madre, de aquellas de la matrona que solía amamantar al rorro.

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    1. O país de clasificación entre niños puros e impuros, quién sabe.

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  2. La madre como fuente de vida no encajaba en aquella educación católica apostólica.
    En mi tribu, mucho menos porque una Nai pasaba a ser mamá así por las buenas, algo que los niños no podían traducir fácilmente.
    La mujer era Nai en el término mas amplio de la palabra, como proveedora de alimento, de cosechas y aglutinante de su entorno y del núcleo familiar.

    Nunca había reparado en esa tilde tendenciosa, gracias :)

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    1. No obstante, la idea de la madre como fuente de vida existe en todas las culturas y por mucho que las ideologías al uso traten de imponerse o reconducir su imagen con espurios fines no creo que lo logren. El reconocimiento cultural, llamémoslo así, de la madre está imbricado en su reconocimiento instintivo, biológico. Otra cosa es que el nacionalcatolicismo tratase y trate de exaltarlo a través de un medium llamado virgen María. Pero no se lo creen ni ellos.

      Lo de la Nai no lo conocía, tendré que informarme más. Sí que conozco mejor el poder de la madre entre los euskaldunes, donde Ama se aplica a Ama Lur, Tierra Madre, lo cual dice bastante. La idea es tan antigua como el instinto de la humanidad. Las diosas, desde el Paleolítico, eran la representación de la mujer y madre. Las vírgenes, romanas o cristianas, bebían de la idea anterior de las diosas.

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    2. Sorprendente primera frase, Barrincoia, ¿no te referirás a la España musulmana? :)

      Un saludo.

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  3. No nos confundamos, la mama para mamar, la mamá para amar. Mi mamá me mima mucho.
    Besito lunero post Albión.

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    1. Desde luego, pero, bueno, puestos a amar, ¿cómo hacerlo sin el reconocimiento de uno de los atributos por excelencia de la mujer?

      Albión vuelve a ser pérfida para sus pobladores, según las últimas medidas de Mr. Cameron.

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  4. Siempre termina aprendiendo aquel que tiene interés, pero tu reflexión es atinada y divertida. También conocí esas letanías y recuerdo que en una tira de Mafalda (que odiaba la sopa), está precisamente escribiendo ese silabario que citas y huele a la sopa cocinada por su madre y le dice en a voz en grito: ¡Mamá, o dejas de cocinar eso o dejo de escribir hipocresías!

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    1. Sinceramente, Pitt, ya que lo mencionas, prefiero ser divertido que atinado. Pues creo haberme leído todas las tiras de la genial Mafalda y no recordaba esa salida sincera de la melenuda. Qué buena, me ha encantado.

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  5. padecí esa obligación de dirigirme con "recato" a los mayores, a las damas y a las autoridades
    .
    la vida demostró que el respeto pasa por otros caminos además de como se habla
    .
    saludos

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    1. Pues no te cuento la instrucción que este menda recibió. Sin desdeñar un sentido del respeto no solo formal sino sobre todo auténtico, cierto que acaso si va por otros caminos se junta con amor o entendimiento.

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  6. Gracias por tu visita.. interesante blog, iré echando una ojeada por tus entradas con tiempoo.. Por aquí en Canarias es"mamá" o más común "maaa" alargando la "aa"..En cambio, es cierto que mi madre llamaba a su madre siempre como " madre" ..
    u n saludo

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    1. Mi mááá, y yo que creía que ahí se llevaba más lo de "mi niña"...O tempora o mores, y si no también. Bien por pasar por esta silla.

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  7. Eran otros tiempos, se dejaba claro desde un princípio quién tenía la autoridad. Ahora también están los que llaman a sus progenitores por el nombre de pila, como si fuesen colegas, ni tanto, ni tan calvo.
    Un placer leerte.
    Saludos.

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    1. Cierto. Pero a veces la autoridad se quedaba en la formalidad y luego los progenitores eran superados por circunstancias e incapacidades propias. O bien delegaban su autoridad...y eso sí que era peor. Por lo demás, mientras se lleven bien el que se nombren por sustantivo o propio es secundario, ¿no crees?

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  8. Tengo entendido que la pronunciación aguda de la palabra de marras es por influencia del francés en el siglo XIX, la pronunciación tradicional era «mama». En algunos sitios se pronunciaba todavía así, aunque no sé ahora. Los gitanos siguen pronunciándola llana; por imitación, el movimiento cani a veces también.

    Un saludo.

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    1. Sí, también he sospechado siempre que es una adaptación galicista, digamos. Pues en una sociedad eminentemente rural como la española hasta hace cuatro días no me imagino tal finura. Pero siempre ha habido variantes, por regiones e influencias.

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    2. No confundamos lo fino con lo remilgado, que es lo propio francés; como tampoco debemos confundir lo elegante con lo amanerado. En cuanto a la «sociedad rural» de hace cuatro días, es indudable que la gente tenía incomparablemente más educación y miramientos con el prójimo que la supuestamente sofisticada actual.

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    3. Corrijo por lo tanto: "Pues en una sociedad eminentemente rural como la española hasta hace cuatro días no me imagino tal remilgo".

      NO me cabe duda de lo que aseveras, gracias.

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    4. No las merece.

      Un saludo muy cordial.

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  9. Esas pequeñas diferencias marcan los tiempos...
    Un abrazo

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    1. Probablemente, con todas sus consecuencias. Gracias.

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