28 feb. 2013

La transformación (o absorto ante las portadas)




Pero ¿existió alguna vez este libro? La leyenda dice que un tal Frank Kafka dejó encargado a su amigo Max Brod que destruyera sus escritos. Este de las fotografías no entraba en el lote de la solución final, pues ya se había publicado. Pero ¿y si todo hubiera sido una invención para que un día la gente tuviéramos un referencia del mundo del absurdo? No absurdo como mundo imposible, sino como el vivido cada día. No absurdo por ficción, sino por la carga onerosa con que la complejidad de lo cotidiano nos obsequia. 

Es probable que este libro no haya existido jamás. Yo he leído una vez uno que acaso sea ése de tal título y autor, pero a medida que avanzaba en la lectura me lo reinventaba. ¿Saben ustedes de qué va? Yo no me acuerdo ya muy bien. Me suena que narra la historia de un escarabajo pelotero (mistkäfer, en el original) que de la noche a la mañana se encuentra que es un hombre. Y a partir de ahí entra en un oscuro y retorcido proceso de humanización como pocos. Pero ya digo que lo leí hace mucho. 





Las tres portadas  -debe haber miles-  que traigo aquí son obra de los siguientes ilustradores: Daniel Gil, para Alianza Bolsillo; José Hernández, para Círculo de Lectores, y Miquel Zueras. Yo soy de los que disfrutan viendo portadas y de vez en cuando pillo lo que lleva dentro el bocata. Manía heredada de mi infancia. Rodeaba el quiosco de la plazoleta que había junto a mi casa una y otra vez. Y me comía con los ojos los tebeos expuestos. Tuve suerte. Algo de aquel género caía en alguna ocasión.




25 feb. 2013

EpiKuro 2




K. dice:
"Leer sí
 leo y leo y hago lo que me place
leo y me invento lo que leo
leo entre líneas y me cuelo entre las palabras
para romper la dimensión espacio-tiempo
leo porque los fantasmas me cercan pero no me tocan
leo para narcotizarme con el sonido de la sintaxis
leo para olvidarme de las deudas
y de los imbéciles
leo para no dejarme herir por un amor irrenunciable
leo por lujuria
y en fin leo más ávidamente cuando la muerte me envía citas
a las que no pienso acudir".



(Imagen de Fran Recacha)


24 feb. 2013

Letra de una canción maldita





Cuando a finales de la década de los 80 el bajista y compositor Charlie Proufood Davis, que dirigía la banda del mismo nombre, murió por sobredosis de sobre todo, se encontró la letra de la que debió ser su última canción. No obstante, nunca pudo darse con la partitura musical. Miembros del grupo intentaron localizarla, sin éxito. Hace pocas fechas fue asesinada, en un oscuro suceso callejero, quien fue la gran amante del músico, Jessica Bowles. Al hacer inventario de sus recuerdos, los familiares hallaron un enorme estuche en forma de guitarra. En su interior estaban depositadas unas cenizas y una nota manuscrita indicaba: 'Aquí yace la partitura de un desamor'.

Traduzco la letra:

'Dices que te poseo con la gramática de las palabras
pero que me ausento en el lenguaje del amor.
Dices que solo advierto una parte de ti
y abandono otra a las tinieblas.
Dices que te hago añorar el tiempo
mientras yo lo disfruto como si naciera de él.
Dices que no quiero habitar tus placeres
porque me pierdo en sueños egoístas.
Dices que si ya no soy tu anhelo
por qué no ceso de hostigarte.

Pero tú no sabes 
pero tú no entiendes
pero tú no admites
que he atravesado el espejo varias veces
en las dos direcciones
y nunca 
nunca
nunca cerré la puerta.'

Puede decirse que fue una canción maldita y condenada como pocas a no existir. La puerta, obviamente, quedó demasiado tiempo abierta.




(Imagen de Johanne Leah)



22 feb. 2013

¿Todo arde?, el pesimismo de Liens Liaison



Todo arde alrededor. Arden hasta las alegorías en medio de su euforia. Tal vez se quemen con el resto. El abstraído, mientras, lee. La clave no reside en la lectura. Tampoco las masas le siguen. Las masas se contentan con la llamarada que hay detrás. Hay un gesto que me intriga. La mano entre la nariz y el labio. Una actitud escéptica. Algo que lee le cuesta entender. O aceptar. Tiene el entrecejo demasiado cerrado. Mala señal. ¿No encaja la lectura con el incendio?

La imagen de Clifford Harper podría representar sintéticamente el argumento. Incluso podría sustituirlo, pero entonces, ¿qué sería de los editores y del pobre autor? ¿Todo arde?, novela póstuma de Liens Liaison, es la historia de una época que dicen que se termina pero a cuyo protagonista le importa escasamente si acaba o no. Mientras la sociedad se paraliza, las autoridades muestran su lado más duro, los moralistas se rasgan las vestiduras de sus propias contradicciones y cunden los falsos profetas (los profetas siempre son falsos) el protagonista, Tadeusz Winters, se abandona enloquecidamente a la lectura. Harto ya de lo que cuentan pero no dicen las novelas modernas él se entrega con fruición a los clásicos. Hay un pasaje del libro donde lo expresamente claramente en diálogo con su amante Juliana Billows:

" - Cuanto más leo de lo escrito hace cientos de años menos me interesa lo que se escribe hoy. Todo está dicho allí. Se podrá debatir si los estilos, si la novedad de enfoque, si los temas de actualidad.¿Temas de actualidad? La actualidad esencial de lo que hoy vivimos ya se vivía en tiempos de Terencio o mucho antes, de Esquilo, de Eurípides. Ellos lo captaron muy bien y lo transmitieron con términos medidos y claros. 

  - Pero ¿no te parece que es aburrido trasladarse a lo antiguo, Tadeusz?

 - ¿Aburrido? Lo tedioso es soportar hoy doscientas o trescientas páginas para llegar a una sustancia que se podría resumir en diez. Cada línea de un texto clásico es quintaesencia de la literatura."




Novela polémica, tanto por su obsesión por cuestionar las modas literarias como por la valoración escéptica acerca de los cambios sociales, no dejará indiferentes -como se suele decir de modo pedante-  a cuantos lean ¿Todo arde?. Y si no les deja indiferentes que al menos se sientan impávidos, es decir, serenos ante el riesgo de tener que afrontar una novela más que podría decir poco. Y que dice lo justo.

Edición cuidada, aunque disiento de la tipografía empleada, a cargo de El ángel exterminador Ediciones.



(Imágenes de Clifford Harper)


21 feb. 2013

EpiKuro





















K. dice: 
"¿Qué es realidad? Cuando tengo dolor. 
¿Qué es ficción? Cuando me invento el placer".




(Imagen cedida por Marváz)

19 feb. 2013

Las lectoras de Daryl Zang




Aunque personalmente siempre me ha atraído la pintura más salvaje (no necesariamente fauve) me gusta sorprenderme. ¿Cómo me sorprendo? Dejándome llevar por lo sentidos. Hoy los sentidos me piden quietud (no paralización) y asentamiento (no renuncia) ¿Una mujer, por el mero hecho de serlo, transmite más calma? No, y menos en estos tiempos de estrés y disolución interior. Pero, ciertamente, las poses de una mujer se prestan a una admiración de sus pautas y actitudes como si de un territorio reposado se tratara. ¿Erosión? En absoluto. Más bien concentración.¿Pose? En todo caso bien aprendida desde su pubertad. 



La mujer puede ser una lectora entregada y lo sabe Daryl Zang. Ensimismada no tanto en lo que lee como en lo que reflexiona, en lo que saborea. Degusta echar la cabeza hacia atrás, tomar el té, expandirse en la cama. La mirada se evade del libro: o sigue allí mismo, saca la lectura del libro, lee su entorno, su vida. El libro me lleva a sus manos. Las manos, a su cuerpo, a su corporeidad, mejor dicho. Y la forma de manifestarse su cuerpo adquiere la forma de un escorzo sin pulsión. Una tensión controlada, un retorcimiento simulado, un descanso activo. 




Siguiente pregunta que me hago. ¿Qué leerán las mujeres de Zang? Podría hacer ejercicios de adivinación y errar seguramente. ¿Dan la pista de la lectura unas manos cuyas yemas caen suavemente sobre la página? ¿La sujeción del libro y la taza sobre un muslo frío? ¿El libro desplegado sobre el plexo solar? ¿Las dos manos sujetando fuerte dos objetos que hacen que el cuerpo no se evapore? Digo todo esto sin tener ni idea de quién es Daryl Zang. Puedo informarme. De momento solo quiero mirar a las lectoras. Lectoras a las que no se pilla en el momento álgido de la pasión del texto. Sino en ese punto posterior o interrumpido al cual puede haber llevado el contenido o al que se ha llegado por otra lectura interior, divergente, necesaria. La de ellas mismas, escribiendo o reescribiendo un minuto más de su existencia.
     




Para más información:  http://zangstudios.com/blog/